Sam Altman, CEO de OpenAI, habría presentado una idea inusual al presidente Donald Trump ya a principios de 2025: que el Estado estadounidense debería recibir una participación del cinco por ciento de la empresa de forma gratuita, como parte de un esfuerzo para compartir los beneficios económicos de la inteligencia artificial con el público. Así lo informa el Financial Times, citando a dos fuentes familiarizadas con las conversaciones.

Una participación valorada en más de 400 mil millones de coronas

Basándose en la última valoración de OpenAI de la ronda de marzo de 2026 –de 852 mil millones de dólares–, una participación del cinco por ciento equivale a aproximadamente 42,6 mil millones de dólares. Esto la convierte en una de las propiedades estatales potenciales más valiosas en una sola empresa tecnológica en la historia de Estados Unidos.

Según la documentación de investigación obtenida por 24AI, la idea es que varias empresas líderes estadounidenses de IA, incluyendo Anthropic, Google y Meta, contribuirían con participaciones similares. Estas se reunirían en una especie de fondo de inversión estatal –denominado «fondo soberano de riqueza» siguiendo el modelo del Fondo Permanente de Alaska.

$852 mil millones
Valoración de OpenAI (marzo de 2026)
$42,6 mil millones
Valor estimado de la participación del 5%

Según el FT, Altman argumenta que esta es la forma más eficaz de permitir que el público participe en el auge de la IA, y que ayudará a mitigar la oposición política al sector y a mejorar la relación con la administración Trump.

OpenAI ofrecerá al gobierno de Trump el 5% de la empresa – valorado en 430 mil millones - Bilde 1

El regulador se convierte en inversor – un claro conflicto de interés

Los críticos no están convencidos. Nat Purser, asesor político sénior para la política de IA en la organización Public Knowledge, advierte que el Estado se encuentre en una situación en la que sus propios intereses financieros puedan debilitar la voluntad de hacer cumplir las normas de seguridad.

El público no debería desear una situación en la que el gobierno esté menos dispuesto a introducir o hacer cumplir las normas de seguridad porque esto podría reducir el valor de sus propias inversiones.

Aunque OpenAI habría propuesto que la participación estatal fuera pasiva –sin asiento en la junta directiva ni derecho a voto–, los expertos señalan que el gobierno aún podría ejercer una influencia significativa a través de contratos, procesos de adquisición y directivas de seguridad nacional. Así, surge un riesgo estructural de que el Estado favorezca a las empresas en las que posee participaciones, en detrimento de los actores más pequeños del mercado.

Incertidumbres legales y estructurales

El mecanismo legal para llevar a cabo una donación de acciones de este tipo es, por ahora, incierto. Según el material fuente revisado por 24AI, la creación de un fondo de inversión estatal en IA probablemente requerirá una ley específica aprobada por el Congreso.

Estados Unidos tiene un precedente relevante, aunque limitado: En 2025, el Estado recibió una participación del diez por ciento en Intel valorada en 8,9 mil millones de dólares. Sin embargo, esa transacción implicó un desembolso directo de dinero por parte del Estado, no una transferencia gratuita que diluiría las participaciones de los accionistas existentes, como propone OpenAI.

Sanders prefiere obtener el dinero mediante impuestos

La propuesta de OpenAI no es la única que circula en Washington. El senador Bernie Sanders ha presentado lo que él denomina la «American AI Sovereign Wealth Fund Act», que implica un impuesto único del 50 por ciento sobre el valor de las acciones de las empresas de IA con más de 200 millones de dólares en ingresos por IA. Las acciones se colocarían en un fondo estatal que otorgaría a los estadounidenses comunes derechos de voto y posibles pagos anuales –así como representación estatal en las juntas directivas de las empresas. Esto es significativamente más intrusivo que la alternativa pasiva de OpenAI.

La discusión sobre la propiedad estatal en la IA refleja un debate más amplio: ¿Quién debería ser realmente el propietario de la tecnología más valiosa del futuro?

Fase temprana – resultado incierto

Las conversaciones se describen como en una etapa temprana, y aún no está claro qué forma concreta tomará una posible propiedad estatal. Observadores internacionales también han señalado que una estrecha relación de propiedad estatal con empresas líderes de IA podría plantear preguntas entre los aliados sobre la independencia del desarrollo de la IA estadounidense –una problemática que ya se ha planteado anteriormente en relación con las empresas tecnológicas chinas.

OpenAI y la Casa Blanca no han comentado públicamente el asunto hasta el momento, según The Verge.