El gobierno del estado de Florida ha presentado una demanda contra OpenAI y su director ejecutivo Sam Altman en lo que se describe como el primer caso de este tipo en Estados Unidos. La demanda, mencionada por TechCrunch, vincula parcialmente la secuencia de eventos con un tiroteo en la Universidad Estatal de Florida el año pasado, donde ChatGPT supuestamente habría desempeñado un papel.

Demanda histórica con base legal incierta

La demanda representa una escalada significativa en el debate político y legal en torno a la responsabilidad de las empresas de IA. Hasta ahora, las demandas contra desarrolladores de IA han provenido principalmente de actores privados o han tratado sobre derechos de autor y privacidad. Que un estado entero acuda ahora a los tribunales y señale directamente el comportamiento dañino de un usuario como responsabilidad de una empresa, es un territorio nuevo.

Actualmente no existe un precedente federal establecido en EE. UU. para que un desarrollador de IA pueda ser considerado directamente responsable de actos violentos cometidos por un usuario de su servicio. Según la investigación de antecedentes basada en el marco legal vigente, la responsabilidad en tales casos se ha atribuido tradicionalmente a quien publica o actúa, no al proveedor de tecnología.

Florida es el primer estado que da el paso legal e intenta atribuir la responsabilidad por la violencia del usuario directamente a un desarrollador de IA.
Florida demanda a OpenAI y Altman tras tiroteo en el campus - Bilde 1

Sección 230 y responsabilidad del producto — las cuestiones clave

Una cuestión legal central en el caso probablemente será si OpenAI puede estar protegida bajo la Sección 230 de la Communications Decency Act, que históricamente ha otorgado a las plataformas de internet una amplia inmunidad por el contenido de terceros. El proyecto de ley propuesto AI LEAD Act en EE. UU., presentado en el Senado en septiembre de 2025, busca explícitamente eliminar esta posibilidad para los sistemas de IA al definirlos como «productos» sujetos a la ley de responsabilidad del producto.

Si Florida tiene éxito con el argumento de que ChatGPT es un producto con defectos de diseño o una obligación de advertencia insuficiente, podría abrir la puerta a una ola de demandas similares en todos los estados.

Campo problemático en rápido crecimiento

La demanda llega en un período en el que los incidentes relacionados con la IA aumentan drásticamente. Según el Informe del Índice de IA de Stanford 2025, se registraron 233 incidentes relacionados con la IA en 2024, un aumento del 56,4 por ciento respecto al año anterior. Al mismo tiempo, el 78 por ciento de las organizaciones a nivel mundial informaron que utilizaron IA de alguna forma ese mismo año.

233
Incidentes de IA registrados en 2024
+56,4 %
Aumento desde 2023 (Índice de IA de Stanford)

La presión legal sobre las empresas de IA también crece a nivel internacional. En la UE, las infracciones del Reglamento de IA pueden conllevar multas de hasta 35 millones de euros o el siete por ciento de la facturación global, un nivel que supera incluso el régimen del GDPR.

¿Qué sigue?

Es poco probable que el caso contra OpenAI y Altman se resuelva rápidamente. La defensa probablemente argumentará que la responsabilidad recae en el usuario y que la plataforma no puede prever ni controlar todas las formas de uso indebido. Sin embargo, el resultado podría tener consecuencias de gran alcance, no solo para OpenAI, sino para toda la industria de la IA y su exposición legal ante las autoridades estatales en EE. UU.

El caso es seguido de cerca tanto por reguladores, expertos legales y empresas de IA que ven a Florida como un posible modelo para futuras demandas.