Una startup poco conocida de San Francisco se está posicionando en la intersección de la inteligencia artificial, la robótica y el poder militar. Foundation Future Industries, fundada en abril de 2024, ha asegurado en poco tiempo contratos millonarios de la defensa estadounidense y ha llevado a cabo lo que se describe como el primer despliegue de robots humanoides en una zona de combate activa.

Phantom MK-1: Un robot construido para la guerra

El modelo insignia de la empresa, Phantom MK-1, está diseñado para parecerse y moverse como un ser humano. El robot mide 175 centímetros de altura, pesa alrededor de 80 kilogramos y tiene 19 grados de libertad en la parte superior del cuerpo, manos de cinco dedos y un sistema de cámara como sentido primario. Funciona con una pila de autonomía basada en grandes modelos de lenguaje (LLM), puede transportar cerca de 40 kilogramos y camina hasta 6,4 kilómetros por hora, según información de la empresa citada por Wired.

El director ejecutivo Sankaet Pathak ha descrito a Wired una visión en la que los robots asumen los roles más peligrosos en la guerra, y lo formula como una obligación moral enviar máquinas al combate en lugar de soldados. La empresa explora lo que Pathak denomina «tareas cinéticas» — un eufemismo militar que abarca desde la logística hasta el combate directo.

«Existe una obligación moral de enviar estos robots a la guerra en lugar de soldados» — Sankaet Pathak, CEO de Foundation Future Industries

El cofundador Mike LeBlanc es un veterano de 14 años del Cuerpo de Marines de EE. UU. y aporta credibilidad militar al proyecto.

Soldado robot al frente: Empresa apoyada por Eric Trump envía humanoides a la guerra - Bilde 1

Ucrania como laboratorio de pruebas

En febrero de 2026, dos unidades del Phantom MK-1 fueron enviadas a Ucrania para pruebas en la línea del frente, con un enfoque en logística y reconocimiento. Según Wired, este es el primer despliegue documentado de robots humanoides en una zona de combate activa.

La empresa también ha firmado contratos por valor de 24 millones de dólares con el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea de EE. UU., donde los robots serán probados en escenarios que incluyen la ruptura de posiciones enemigas, la inspección y el transporte de armas, y lo que se describe como «operaciones quirúrgicas» — como la extracción de un objetivo.

Conexiones políticamente delicadas

El director de estrategia de la empresa no es otro que Eric Trump, hijo del presidente de EE. UU. La conexión ya ha provocado una tormenta política. La senadora Elizabeth Warren ha calificado públicamente los contratos del Pentágono como «corrupción en estado puro», según Wired.

Tampoco es la primera vez que el director ejecutivo Pathak se encuentra en aguas controvertidas. Anteriormente dirigió la plataforma de pagos Synapse, que quebró en 2024 con millones en fondos de consumidores sin una ubicación clara.

Obstáculos técnicos y éticos

La empresa es abierta sobre el hecho de que las funciones de combate más avanzadas están «a años de distancia». Los robots humanoides aún luchan con la durabilidad, el costo y la fiabilidad en entornos impredecibles. Mientras que los robots militares existentes — con ruedas, orugas o cuadrúpedos — tienen éxito porque son simples y baratos, una unidad Phantom cuesta aproximadamente 150 000 dólares y puede caer en terrenos irregulares.

La empresa subraya que cualquier uso de fuerza letal requerirá, en cualquier caso, aprobación humana, análogamente a cómo operan hoy en día los drones militares. Pero los investigadores de ética y los expertos en armas señalan que la línea entre el control humano y la autonomía de las máquinas puede volverse rápidamente borrosa en escenarios de combate caóticos — una cuestión que la ONU y las organizaciones internacionales han debatido intensamente en los últimos años sin alcanzar regulaciones vinculantes.

Primer robot humanoide en una zona de combate activa — y la empresa planea 50 000 unidades para 2027

Ambiciones que superan la realidad actual

Los objetivos de producción son enormes: 40 unidades en 2025, 10 000 en 2026 y 50 000 para finales de 2027. La empresa busca ahora 500 millones de dólares en nuevo capital con una valoración superior a los tres mil millones de dólares. Si estas ambiciones se pueden realizar — técnica, financiera y políticamente — está por verse. Pero el hecho de que los robots humanoides estén ahora realmente desplegados en una zona de guerra activa ya no es ciencia ficción.