La Comisión Europea ha presentado dos ambiciosas propuestas legislativas que marcarán la política tecnológica europea en los próximos diez años: una Ley de Chips revisada — denominada Ley de Chips 2.0 — y una nueva Ley de Nube e IA. Para las empresas y entornos de investigación noruegos, que están vinculados por el acuerdo del EEE, estos no son documentos lejanos de Bruselas. Son condiciones marco que afectarán directamente las decisiones de inversión, el cumplimiento normativo y la competitividad.

De apoyo fragmentado a un paquete de poder centralizado

La Ley de Chips original de la UE fue adoptada en septiembre de 2023 con la ambición de movilizar 43 mil millones de euros en inversiones públicas y privadas para 2030. El problema, según Evertiq, fue que solo 3,3 mil millones de euros de esto eran financiación directa de la UE — el resto dependía de las contribuciones de los propios Estados miembros y del capital privado. El resultado fue criticado por ser demasiado disperso y lento.

La Ley de Chips 2.0 intenta corregir esto centralizando significativamente la financiación.

€200 mil millones
Inversión total para 2035
€20 mil millones
Línea presupuestaria dedicada de la UE

La propuesta incluye una línea presupuestaria dedicada de la UE de al menos 20 mil millones de euros bajo un nuevo fondo europeo de competitividad. Además, se discute si entre 30 y 60 mil millones de euros en financiación de la UE se destinarán durante los próximos siete años, con el objetivo de desencadenar hasta 300 mil millones de euros en inversiones totales.

La UE invertirá 200 mil millones de euros en chips e IA — las empresas noruegas sienten la presión - Bilde 1

Guerra de subsidios a escala global

El trasfondo es una competencia geopolítica intensificada por la producción de semiconductores. EE. UU. adoptó su Ley CHIPS y Ciencia en agosto de 2022 con 52,7 mil millones de dólares destinados a la investigación y producción de semiconductores. De esto, 39 mil millones de dólares son subsidios directos a la producción, según la documentación de investigación que sustenta este artículo.

La cuota de mercado de la UE en la producción global de semiconductores está hoy muy por debajo del nivel estratégicamente deseable, y Bruselas quiere cerrar la brecha — especialmente frente a Taiwán, Corea del Sur y EE. UU.

Una financiación de la UE más contundente obligará a EE. UU. a ofrecer más para ganar inversiones de empresas como TSMC, Intel y Samsung.

Esto crea lo que los analistas describen como una «carrera de subsidios» global, donde los grandes fabricantes de semiconductores pueden elegir la ubicación basándose en quién ofrece las condiciones más favorables. Para las empresas noruegas en la cadena de suministro — dentro de la electrónica avanzada, material de defensa o automatización industrial — esto puede significar cambios en los precios de compra y la seguridad del suministro.

Ley de Nube e IA: Nuevas reglas para la infraestructura en la nube

Paralelamente a la iniciativa de semiconductores, la Comisión Europea propone una Ley de Nube e IA, que, según Evertiq, regulará la infraestructura en la nube y los servicios de IA en todo el mercado interior. Los detalles de esta propuesta aún no se han hecho públicos en su totalidad, pero se espera que complemente la Ley de IA ya adoptada — que entró en vigor gradualmente a partir de 2024 — con reglas específicas dirigidas a los servicios en la nube y el procesamiento de datos.

Para los actores noruegos que utilizan o suministran servicios de IA basados en la nube, esta normativa probablemente se incorporará al derecho noruego a través del proceso del EEE, de la misma manera que la Ley de IA y el GDPR.

No solo competencia — también cooperación

Es importante matizar la imagen: la Ley de Chips 2.0 también prevé «Asociaciones Estratégicas en Semiconductores» con países aliados. La UE no necesariamente quiere competir con EE. UU. en todos los frentes, sino más bien especializarse donde Europa ya es fuerte — por ejemplo, en equipos de semiconductores, donde la holandesa ASML es líder mundial, o en chips de IA especializados.

Esto podría, a largo plazo, dar lugar a una división del trabajo global más complementaria, donde EE. UU. y la UE desempeñen diferentes roles en la cadena de valor — en lugar de una competencia de suma cero pura.

Las empresas e instituciones que sigan de cerca estos procesos probablemente tendrán una ventaja cuando las oportunidades de financiación y los requisitos regulatorios se concreten durante 2026 y 2027.